FRANCISCO BELTRÁN - PSICÓLOGO ELCHE
 

CUÁNDO ACUDIR

 

 

¿CUÁNDO ACUDIR? LO ANTES POSIBLE

. ¿Se imagina usted acudiendo a su médico cuando lleva dos semanas con cuarenta de fiebre, a su dentista cuando lleva un mes con dolor de muelas, a su ginecólogo cuando hace tres meses que no tiene la menstruación o al taller cuando su vehículo no frena desde hace varios meses,...? ¿Se imagina usted intentando sacarse su muela, analizando su oído dolorido, instalando el aire acondicionado en su casa, cambiando las pastillas de freno de su vehículo, presentando un recurso en un juzgado y atendiendo su propio embarazo? Evidentemente, hay temas para los cuales precisamos de un profesional.

Es necesario comenzar diciendo que cuanto antes se acuda, mejor. Básicamente, porque cuanto más tiempo llevemos sufriendo una situación, más tiempo puede ser necesario para cambiar.
 
Actualmente, acudir al psicólogo es una práctica normalizada y se realiza con la certeza de que en ocasiones necesitamos un profesional que nos ayude a modificar algunas circunstancias de nuestra vida.

 

Los pensamientos o sentimientos continuados de tristeza, nervios, irritabilidad, baja autoestima, inseguridad,... pueden llevar a una situación personal muy negativa. Por tanto, es aconsejable acudir cuando uno mismo se percata de que lleva bastante tiempo preocupado o sufriendo por algo y no es capaz de cambiar la situación. Es también importante escuchar a las personas de nuestro entorno, muchas veces son más objetivas que nosotros mismos. La pareja, familiares, amigos, nuestro médico, nuestro farmacéutico, etc. En ocasiones, ellos son los primeros en darse cuenta de que necesitamos ayuda.
 
Quizá su situación no es más que un problema temporal, un episodio puntual provocado por el cansancio o uno de esos sucesos vitales puntuales y/o recientes que nos marcan (un fallecimiento, una ruptura,...). Si es así, quizá unas simples indicaciones serán suficientes para que usted retome el mando de su vida.
 
¿Y por qué no acudir a un psicólogo? ¿Qué perdemos realmente? ¿Una hora de nuestro tiempo? ¿El importe de la cita? ¿Y qué ganamos si nos ayuda en aquello nos preocupa? No es mucho perder cuando nos encontramos ante una situación de sufrimiento a la que no sabemos dar solución.